La historia del niño Jesús de Triana

Aún recuerdo cuando, hace unos años, una representación de la cuadrilla de costaleros de las Tres Caídas estuvieron en el llamador para contar la historia y recabar un poco de información sobre el paradero del niño.

Fue en la noche más esperada del año, y como no, tuvo que pasar en Triana, cuando el barrio estalla en júbilo al salir el Cristo de las Tres Caídas. El paso de misterio comienza a enfilar la calle Pureza y como no, un gran número de devotos y trianeros lo rodean para acompañar al vecino más viejo. Entre toda esa gente se encuentra un niño, solo, que va marcando el paso e imitando el andar de los costaleros. Poco a poco se coloca en la trasera, pegadito a uno de los zancos.

El niño, conforme va avanzando la noche, comienza a tomar un poco de confianza y a interactuar con el patero, – “¿Pesa mucho el paso?”, – “esto que va a pesá mi arma”. Cruza el puente y el sigue ahí, agarrado al zanco derecho. Los costaleros ya saben que se llama Jesús y por mucho que han intentado buscar a algún acompañante, el niño está solo.

El Cristo de las Tres Caídas está en la Magdalena. El propio niño se aproxima a Paco Ceballos y, con toda la inocencia de su edad, le pregunta: – “¿Puedo llamar?”, los costaleros ya comenzaban a echarlo de menos: – “¿Dónde está Jesús?” – “¿Ha encontrado ya a sus padres?”, pero no, el niño vuelve a su sitio – “Jesús ven pa cá, que vamo a entrá en Campana…”.

Jesús se coloca en la trasera, bajos los faldones. Va a vivir uno de esos momentos más esperados de la noche, cuando Triana conquista el centro de Sevilla. Poco a poco, el paso avanza por la carrera oficial, y casi como si de un sueño se tratara, con los primero claros del día, el Cristo está en la plaza de la Inmaculada, preparado para volver a su barrio.

No se despega ni un solo momento de su sitio. Ya cogido de la mano del patero, el niño es uno más de la cuadrilla y todos están pendientes de él.

Cuando el paso ha recorrido ya todo el barrio, y se encuentra en la calle Pureza, Paco Ceballos reclama la presencia de Jesús, – “Esta levantá vá por el niño Jesús… que ha salido con nosotros y vá entrá con nuestro Cristo, aquí a mi vera… lo quiero vé volá… ¡oido, que él toca el martillo… tos poriguá… al cielo Triana… a esta é!”.

El paso está ya en la capilla. Momento de abrazos, emociones y lágrimas. Alguien se percata. – “¿Dónde está Jesús?” – “¿Alguien ha visto al niño?” – La cuadrilla entera lo busca, pero ni no encuentran ni rastro.

Nunca se ha sabido nada sobre el niño.

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